El agua de la cascada cae sobre mi cuerpo desnudo, mi cuerpo sin desperfectos, agua clara, agua limpia, agua fresca, un espejo mojado.Relajada, así estoy, sin preocupaciones de que algún pervertido me pueda descubrir. Estoy totalmente sola, con los ojos cerrados imaginandome que no hay mundo mejor que este, mi mano derecha en mi hombro izquierdo, y mi mano izquierda en el derecho, si, así estoy.
Rodeada de arboles, césped, huele a pureza, no hay ciudad, se escuchan los bichos, los pájaros, no los atascos o al afilador.
No hace frió ni tampoco bochorno, es la temperatura perfecta del aire y del agua.
Si esto ya es perfecto, solo me hace falta él.
Su mano encima de la mía sobre mi hombro, me hace abrir los ojos, me sonríe, y ya con eso me dice todo.
No se porque pero esto se me queda corto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario