viernes, 11 de febrero de 2011

"Kalér"

El deporte, la pobre no tiene ni idea pero la han obligado a ir y encima solo conoce a un par de personas, esta en un edificio donde hay una pista pequeña de tenis, bueno, es su turno, le toca jugar con un montón de gente, un poco raro pero así es, todo el mundo en contra suya, menos Kalér, que la defiende y la ayuda en sus errores, ya cansada de las voces y de que la tengan que ayudar, se sienta delante de un kiosco y se compra la revista "super Pop" con una bolsita de kikos que viene con la revista para pasar el rato y no pensar y la paga, Kalér se sienta a su lado junto a un amigo suyo, y cuando va a abrir la bolsita de kikos, ésta está vacía, asombrados, Kalér se levanta a pedirle una explicación al kioskero, ella le coge de la mano diciéndole que lo deje que ya sabe como se cabrea, y resulta que se la comió el propio kioskero, y también resultó que la bolsa de kikos que ella pensaba que venía con la revista pues no venía, osease, que se la llevó sin querer y sin pagar, muy cabreado sale del kiosco diciéndole de todo menos buena, ella respondiendo que no es justo, que la bolsa estaba vacía, pero el kioskero no quería escuchar, y como parecía que la quería pegar, se fue corriendo dejandose en su silla su abrigo y su bolso, salió corriendo, bajando las escaleras silenciosamente deprisa para que no la siguiera y la encontrase para pegarla o a saber que, se escondió en uno de los baños del edificio y hay estaba colgado un chubasquero verde, lo cogió, se lo puso y salio a la portería para estar a puntito de salir, en el pasillo estaba Kalér con sus cosas, fue tras ella, sorprendido, ella, a parte de estar a puntito de salir, estaba a puntito de llorar como una estúpida, Kalér sonrió diciéndole que no se preocupara por el kioskero ni por el próximo idiota que la moleste porque él iba a estar presente para apoyarla, y al rato le dijo, con los brazos abiertos, que viniese, se cogieron los dos con un abrazo, y claro, como Kalér era mas alto pues se podía apoyar perfectamente en su cabeza despeinándola, salieron, y aunque estuviese lloviendo se sentaron en un banco casi seco por un toldo de la tienda de en frente, y así uno se apoyaba en el otro sin decir palabra, solo sonriendo.

PD: al bajar las escaleras se cambio la imagen de ella vestida con su chandal negro y rosa a una camisa blanca, una falda muy kuka gris con unas medias negras y con las manoletinas de lentejuelas también negras.

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